Pornografía Infantil

Recientemente han publicado, Laura Negredo y Óscar Herrero, un artículo en la revista Papeles del Psicólogo, sobre la pornografía infantil en internet. En este artículo se manejan datos ciertamente desoladores.

El consumo de imágenes de contenido pornográfico en menores no es algo novedoso pero la aparición de Internet a finales de los 90 ha multiplicado el crecimiento de este fenómeno que constituye un delito.

La red de Internet facilita la producción, distribución y el consumo de pornografía infantil; se trata de un acceso al material absolutamente fácil, una disponibilidad rápida y sin coste económico y presenta la característica de conservar el anonimato. Es un fenómeno perturbador porque las víctimas son niños y porque es complicado su control y/o prohibición, aunque la legislación se ha modificado y mejorado con el tiempo (si bien es cierto que en algunos países no existe).

En concreto en España se ha endurecido el código penal en relación con la pornografía infantil y se efectúan del orden de 400 detenciones e imputaciones al año por este tipo de delito. Lamentablemente intuimos que el número de delitos que quedan en la impunidad es mucho más elevado. Dentro de pornografía infantil se incluye no solamente el material elaborado con menores reales, si no también la pornografía virtual, donde la imagen del menor es una creación artificial pero realista y la pornografía técnica, donde aparecen imágenes con personas presentadas como menores en un contexto sexual.

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Los consumidores de pornografía infantil se caracterizan por la heterogeneidad, no podemos definir un perfil cerrado. Dos teóricos, Ward y Siegert, 2002, desarrollaron el modelo de los caminos, que sugiere que existen caminos etiológicos que pueden llevar a la delincuencia sexual, y son: la desregulación emocional, la cognición antisocial, los guiones sexuales desviados y los déficits en intimidad y habilidades sociales.

La historia de aprendizaje de cada persona ha sido tradicionalmente considerada por la literatura especializada en agresión social, encuadrándose más recientemente en la teoría del apego, desde este modelo los sucesos vitales negativos durante la infancia se traducen en un fallo en el establecimiento de los vínculos emocionales normales. Esto marcará el desarrollo del niño con fracasos en su socialización por lo que comenzará a desarrollar estrategias de afrontamiento negativas ante sus frustraciones diarias. En el caso de usuarios de pornografía infantil parece que existe evidencia de la presencia de sucesos vitales negativos o incluso traumáticos durante la infancia. También se detecta un inicio temprano en la actividad sexual.

Desde el estudio de la autobiografía de la persona que presenta esta conducta y entendiendo cómo y dónde se produjo el trauma así como las consecuencias que tuvo, se pueden conseguir cambios en el presente siempre y cuando sea realmente un deseo del paciente. Son casos que pueden resultar especialmente resistentes, y que requieren de constancia y estabilidad en el trabajo psicoterapéutico.

Psicólogo Collado Villalba –  Psicólogo Madrid Barrio Salamanca Avenida de América