Según el Plan Nacional Sobre Drogas, 2013, entre los españoles de 15 a 64 años se detecta un consumo habitual de alcohol en un 62,3% de los encuestados, de tabaco en un 37,6%, de cannabis en un 7,0%, de hipnosedantes en un 8,3% y de tranquilizantes en un 6,9%. Son cifras elevadas, de hecho, España está a la cabeza europea en consumo de cocaína, el segundo en consumo de cannabis y entre los primeros en consumo de tabaco o anfetaminas.

Estas elevadas tasas de consumo suponen un importante riesgo sociosanitario que se manifiesta en forma de costes directos (principalmente sanitarios), indirectos (baja productividad, desempleo, pérdida de años de vida, etc.) e intangibles (sufrimiento personal y familiar).

Poniéndolo en cifras nos encontramos con: los costes directos asociados a tratamientos orientados a problemas de consumo de alcohol y drogas ilegales en la Unión Europea suponen un coste total de 7.600 millones de euros, tan sólo en tratamientos hospitalarios. En costes indirectos tenemos un 3,4% de muertes en personas entre 15 y 39 años por sobredosis de sustancias, y en el 66% de los casos por consumo de opióides. El tabaco sigue siendo la principal causa de muerte evitable, continuando con el consumo actual, en el 2030 será el responsable de 8 millones de muertes en el mundo.

adicciones

Por supuesto que los costes materiales son importantes, pero yo me focalizo en los emocionales, el sufrimiento que portan y que ocasionan estas personas. Es más, en un intento de ir a la raíz de las adicciones, entiendo que es el sufrimiento humano el que nos conduce a evadirnos con lo que tengamos a nuestro alcance. Las drogas del tipo que sean son muy efectivas a la hora de desconectarnos de nuestra situación emocional, es decir, perfectas para dejar de sentir dolor (o la emoción o situación que no podemos confrontar en ese momento). No obstante, existen otras prácticas que nos permiten también evadirnos del sufrimiento, algunas menos destructivas, pero las drogas no son la única vía de escape.

La terapia psicológica se centraría en esta situación original, para poder dar una solución certera y efectiva, si bien es cierto que cuando la adicción es crónica y lleva décadas de solidificación, es mucho más complicado confrontarlo y puede ocurrir que ya no sea real la situación que les llevó al consumo, al menos no contextualmente, pero posiblemente sí en una especie de resaca emocional… A la par de encontrarnos con situaciones en diversos planos (desempleo, salud, desestruturación social, deterioro cognitivo, etc.) que van a dificultar el tratamiento. Por eso, una vez más, la detección precoz, la evaluación certera y la conciencia sobre nuestras prácticas y nuestra situación psicoemocional serán precursores de éxito.

Estas categorías para organizar la información son de carácter meramente descriptivo y ayudan a la comunicación, pero pueden actuar como etiquetas. No tengo ninguna duda respecto a que las personas actuamos y desarrollamos sintomatología porque tenemos una razón para ello, por lo tanto, mi forma de trabajo considerará siempre las particularidades de la historia de vida de cada individuo, familia o pareja, con el objetivo de comprender qué sentido tienen, y sólo desde ahí poder resolver.

Psicólogo Collado Villalba, Psicólogo Madrid, Avenida de América, Barrio Salamanca.

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