PSICOTERAPIA

El origen etimológico de la palabra psicoterapia es psyche, que significa alma humana, y terapia, que viene de therapeuein, cuidar, atender, aliviar. La psicoterapia es principalmente un proceso de autoconocimiento. Durante un periodo de tiempo, asumes un compromiso contigo mismo de dedicarte una hora a la semana para escucharte, para entenderte y profundizar sobre tu existencia, tus sueños y la forma de relacionarte con los otros.
No hay dos terapias iguales, incluso para la misma persona. La psicoterapia se sustenta en la interacción terapeuta paciente, nace en una primera toma de contacto y se va desarrollando en el vínculo terapéutico.

Sirve para poner palabras a lo que estamos viviendo y sintiendo, poco a poco, vamos poniendo luz sobre lo que nos pasa, visibilizamos lo que antes era invisible y encontramos sentidos. Ocurre que de pronto podemos utilizar una mirada comprensiva que integra la sintomatología que nos provoca malestar dentro de nuestra historia de vida y momento actual. Podemos relacionar lo que nos pasa con nuestras relaciones más significativas (familia, pareja, grupos importantes), con nuestro momento laboral, académico, económico, de salud, con acontecimientos relevantes, etc. De pronto todo cobra sentido, incluso el consiguiente cambio.

Es un proceso donde la toma de conciencia sobre nosotros y el mundo toma fuerza, nos vamos haciendo conscientes, y vamos experimentando cual es nuestra forma de contactar con la realidad y si ésta nos causa sufrimiento. Nos percatamos de si contactamos con nosotros o nos desconectamos, y el mismo proceso con el mundo. Entendemos qué cosas evitamos y por qué. Entonces confrontamos, siempre que sea nuestro deseo, un cambio a nuestra medida, desarrollando la potencialidad que estaba aletargada en nuestro interior.

El cambio es el objetivo que dirige a la terapia, aunque puede ser un objetivo muy diferente al enunciado al comenzarla, porque es un camino de descubrimientos que puede despertar una mirada muy diferente de la realidad, y por lo tanto unas expectativas distintas, pero siempre, que surjan de la libertad de la persona que decide iniciar la psicoterapia.

La aceptación de la vida como nos ha tocado y llegado es otro factor inherente a la terapia; comprenderemos qué partes de la realidad y de nosotros mismos son modificables y qué partes no pueden cambiarse, admitiremos los límites, la realidad.

Durante la psicoterapia nos plantearemos una y otra vez cuál es nuestra identidad y la fortaleceremos si es lo que necesitamos. La terapia sirve para hacernos más libres, para dignificar nuestra existencia, para disminuir y aprender a manejar el dolor y para identificar y apostar por nuestros sueños.

“No hay otra manera de dejar atrás las cosas que viéndolas primero. En la medida que nos vamos conociendo, vamos dándonos cuenta de lo que es esencial y de lo que no lo es. Es como el proceso de tamizar, cuando después de una trilla queda el grano separado de la paja… como si el ego fuera la paja y el trigo es lo esencial de nosotros mismos. Pero el proceso por el cual se sabe qué cosa es qué, es el proceso de conocerse, lo que cuál es un gran arte que yo creo se hace a través del diálogo y del contagio con personas que ya han pasado por esto”

Claudio Naranjo