La familia.

La familia es una unión de personas que comparten un proyecto vital de existencia, un sueño colectivo, que se supone duradero y donde se generan fuertes sentimientos de pertenencia al grupo. Entre los miembros existen sólidos lazos de intimidad, reciprocidad, solidaridad y dependencia, así como un elevado nivel de compromiso. La terapia de pareja sería la modalidad para la unidad básica familiar.

La familia es un grupo humano que nos proporciona identidad y pertenencia. Es nuestro grupo primario, así, es en el que crecemos y donde adquirimos los primeros valores y patrones de comportamiento.

Las familias de origen y las de nueva creación constituyen una fuente de información esencial y son el contexto propicio para la resolución de problemáticas psicológicas. Es en estas circunstancias donde se produce el desarrollo y la configuración de nuestra personalidad, porque nuestra identidad y la construcción de nuestros valores depende en gran medida de la familia.

Las familias se encuentran expuestas a diversas crisis a lo largo de su existencia. Muchas de estas crisis tienen que ver con cambios vitales: matrimonio, llegada de los hijos, adolescencia, enfermedades, pérdidas…

Generalmente en la familia se movilizan ayudas internas para superar estas crisis pero en ocasiones estas ayudas no sirven. Es entonces cuando se buscan fuera y se acude a los profesionales en psicología.

 

Terapia familiar sistémica:

La terapia familiar sistémica es la intervención de preferencia en muchos casos. Existe amplia literatura y experiencia clínica que arroja datos sobre su eficacia, especialmente dirigida a casos de patología severa, esquizofrenia y otras psicosis, trastornos alimentarios y trastornos graves de personalidad. En estos casos es una herramienta casi exclusiva de intervención psicológica.

Cualquier otro tipo de problemática que aparezca asociada a sufrimiento y afecte a todos los integrantes de una familia o a la mayoría, es susceptible de ser tratada con esta modalidad.

En el caso de patología infantil es fundamental el trabajo con el sistema familiar para poder comprender el desarrollo del problema y poder resolverlo, la intervención sólo con el niño queda absolutamente limitada. Un psicólogo infantil requiere de la recogida de datos a través de la familia y de la intervención sobre la totalidad del sistema.

Lo mismo ocurre con los adolescentes, momento del desarrollo crucial para la individuación correcta, y donde suelen aparecer muchos problemas a nivel psicológico y también en el plano familiar. La adolescencia de un miembro puede afectar a toda la familia como grupo.

 

Terapia de pareja:

La terapia de pareja es una modalidad de terapia familiar, pues una pareja constituye una familia, tenga hijos o no. Hablamos de un sistema con menor número de integrantes y con unas características distintivas. La intervención presenta ciertas diferencias respecto a la terapia familiar con hijos.

La terapia familiar proporciona una nueva mirada del grupo hacia sí mismo, así como la terapia de pareja.

Los terapeutas dejamos de mirar a cada individuo para observar al grupo en su complejidad:

  • Las relaciones entre los miembros.
  • Las dinámicas generadas entre ellos.
  • Los valores que les caracterizan, etc.

Esta visión más amplia y completa permite que el grupo vuelva a generar ayudas internas más creativas para enfrentarse a las crisis y a los procesos de cambio.

Psicólogo Collado Villalba – Psicólogo Madrid Avenida de América

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